El Consejo Nacional Electoral organizará 45 debates obligatorios entre el 12 y el 26 de noviembre: 21 para prefecturas y 24 para alcaldías, en las jurisdicciones con más de 100.000 electores, antes de las seccionales del domingo 29 de noviembre. El formato, fijado en el Manual Ecuador Debate, se parece menos a una conversación que a una partitura.
Cada uno de los cuatro ejes temáticos dura 20 minutos. En los turnos de intercambio, el candidato tiene 15 segundos para preguntar, un minuto para exponer, 15 segundos para interpelar y 30 para responder. Abre con una presentación de 25 segundos, sin aludir a otros participantes, y cierra con un mensaje final de la misma duración desde su atril. Un cronómetro con alarma sonora, visible también para la audiencia marca cada intervención, y los moderadores pueden interrumpir hasta por 10 segundos a quien se aleje del eje.
Las preguntas tienen dos autores: los propios candidatos en los ejes 1 y 4, y el Comité Nacional de Debates en los ejes 2 y 3. Los temas saldrán, en parte, de una encuesta ciudadana abierta del 1 al 14 de octubre en la web del CNE. La ubicación en el set, la franja horaria y el orden de preguntas y respuestas se definirán por sorteo público ante notario.
El set también tiene reglas de utilería. No entran celulares, lentes inteligentes, apuntadores ni auriculares inalámbricos; sí se permiten ayudas memoria, gráficas y láminas informativas. Y por primera vez habrá debate en Orellana, Napo, Sucumbíos y Morona Santiago.
Con 25 segundos de cierre y un reloj a la vista del público, el formato premia la frase que se ensaya más que la respuesta que se improvisa. La lámina permitida es el único recurso visual propio del candidato, y la pregunta directa de los ejes 1 y 4 es el tramo donde una campaña puede marcar distancia. Para los equipos, preparar el debate ya no es solo cuestión de contenido: es cuestión de cronometraje.
