Los debates de las seccionales ya tienen quién los conduzca. El Pleno del CNE designó el jueves 29 de octubre a los periodistas y comunicadores que moderarán los debates obligatorios previos a las elecciones del 29 de noviembre: 21 comunicadores para los 45 encuentros previstos, 21 de prefecturas y 24 de alcaldías en jurisdicciones de más de 100.000 electores. En las provincias más pobladas, la conducción estará a cargo de Johana Cañizares en Pichincha, Jorge Escobar en Guayas y Jhinson Moreira en Manabí.
La selección siguió un procedimiento reglado. Los nombres salieron de las ternas que enviaron las delegaciones provinciales; el Comité Nacional de Debates, designado el 21 de septiembre, revisa los perfiles profesionales. El artículo 19 del Reglamento de Debates Electorales exige un título en comunicación social obtenido al menos cinco años antes del debate y cuatro años de ejercicio en medios, con criterios de paridad de género.
El papel del moderador está acotado. Le corresponde dirigir los encuentros, controlar los tiempos, presentar los ejes temáticos y garantizar el cumplimiento de las reglas; también abre y cierra cada eje y la presentación y conclusión del debate. Las preguntas no son suyas: los candidatos formulan las del primer y cuarto bloque, y el Comité Nacional de Debates elabora las del segundo y tercero, sobre cuatro ejes temáticos y alrededor de 180 preguntas adaptadas a las competencias locales.
Los perfiles anticipan un tono. En Carchi, Paola Andrade suma al menos 15 años en televisión nacional como corresponsal de frontera; en Imbabura, Karen Haro viene de reportería en Teleamazonas. Los encuentros irán del 12 al 26 de noviembre, y la inasistencia de un candidato constituye una infracción electoral muy grave.
En un formato donde las preguntas vienen escritas y los tiempos están fijados, el oficio del moderador es la administración: cortar a tiempo, repartir la palabra con la misma vara y sostener el ritmo de la transmisión. Que sea un periodista con recorrido en su provincia le da al debate un registro de cercanía con la audiencia de cada jurisdicción. Para los equipos de campaña, la preparación pasa por ensayar con cronómetro y con un interlocutor que interrumpe, porque el reloj lo lleva alguien que conoce al público local.
