El lunes 28 de septiembre de 2026, el presidente Daniel Noboa oficializó una cascada de nombramientos por decreto. En esa misma jornada, el Decreto Ejecutivo 512 designó a Roberto Izurieta Cánova —exsecretario general de Comunicación de la Presidencia— como embajador extraordinario y plenipotenciario de Ecuador en Perú, en reemplazo de Galo Andrés Yépez Holguín.
El paquete no se limitó a la embajada. Con el Decreto 509, Bernardo Cordovez Cereceda asumió el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo; el 510 puso a Diana Paulina Ramírez Villacís al frente de Trabajo y Desarrollo Humano; y el 511 trasladó a Cynthia Gellibert Mora como representante del Ejecutivo ante el Consejo Directivo del IESS. El Telégrafo subrayó que, con esos ajustes, el Ejecutivo mantiene la estructura de 10 ministerios fijada en junio.
Sobre Izurieta, las crónicas coinciden en el perfil: formó parte del equipo de campaña de Noboa en 2023, ocupó la Secretaría General de Comunicación entre noviembre de 2023 y abril de 2024, y después pasó al BID. La designación en Lima llegó, según el relato oficial recogido por la prensa, tras el beneplácito peruano del 22 de septiembre.
La pieza no juzga el mérito de cada nombre; mira el formato. El Ejecutivo comunica el reacomodo como una secuencia de decretos numerados: cada movimiento entra al relato público como acto administrativo, no como conferencia. Que el exjefe de la comunicación presidencial figure en esa cadena —pasando del despacho al poste diplomático— convierte el propio nombramiento en mensaje: la confianza se reubica por decreto, y el perfil mediático se traduce en representación exterior sin necesidad de un discurso aparte.
